Pasa a manos locales el 60% de Aerolíneas Argentinas
7 de mayo del 2008
El 35% va a firmas privadas; el 20%, al Estado;5% a provincias, y 5%, a los
empleados. El grupo español Marsans llegó a un acuerdo con el gobierno de
Cristina Fernández de Kirchner.

Ese entendimiento, que aún dista de estar cerrado, implica que Marsans está
dispuesto a quedarse con sólo el 35% de la compañía de bandera argentina, de la
que ahora controla el 95% (el 5% restante está en manos del Estado argentino).
La intención es que ese 60% de nuevo cuño esté formado por capitales argentinos.
La fórmula sería ésta: el Estado argentino incrementaría su participación del 5%
al 20%; los empleados de la empresa tendrían un 5%, mientras que otro tanto
correspondería "a las provincias argentinas".
La porción restante -un 35%- pasaría a manos de un grupo de "empresarios
argentinos" cuya identidad permanecía anoche oculta entre un baile de nombres,
en el que el único candidato que se mantenía firme era el rioplatense Juan
Carlos López Mena, propietario de Buquebus. Quienes trabajan con Marsans decían
por estas horas que estaban "encantados" con el "principio de acuerdo" que, tras
largas y complejas negociaciones, alcanzaron con el gobierno de Cristina
Kirchner.
Dos candidatos dijeron no a la aventura: Jorge Brito, dueño del Banco Macro, y
la empresa española Isolux (que en la Argentina ha construido centrales
eléctricas y ahora hará el tren bala). "El baile de nombres es reflejo de las
dificultades que tiene el Gobierno para encontrar compañeros de ruta en una
empresa más que riesgosa", opinaron anoche fuentes españolas.
Al cierre de esta edición, nadie en Madrid era capaz de dar una cifra cierta del
monto que implicaría la "venta" del 60% del paquete de Marsans. Ni de quién ni
cuándo ni en qué forma lo aportaría.
Fuentes del sector recordaron que hace tres años, en el fallido intento de
lanzar Aerolíneas a la Bolsa, los propietarios españoles la valuaron por arriba
de los US$ 800 millones. Si esa cifra se mantiene, Marsans estaría reclamando no
menos de 450 millones.
Para hoy está prevista la llegada a Buenos Aires de Gonzalo Pascual. En la
agenda del presidente de Marsans está anotada una audiencia con Cristina
Kirchner para dar forma a la salida de capital español y la entrada de
accionistas argentinos. El giro será presentado por el Gobierno como la
"argentinización" de la transportadora, privatizada en los años 90.
El relato, recogido entre quienes siguieron de cerca la negociación, atribuye el
entendimiento a la intervención directa de ambos gobiernos. De eso se encargaron
el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el ministro de Industria de España,
Miguel Sebastián, hombre de confianza del presidente José Luis Rodríguez
Zapatero en entuertos de esta naturaleza con la Argentina. Según las fuentes,
Fernández y Sebastián recogieron las tratativas cuando estaban en cortocircuito
poco menos que terminal. Por entonces, Pascual amenazaba con "montar un pollo
feroz" si la compañía -con altísima conflictividad laboral- dejaba de volar,
mientras que el secretario de Transportes, Ricardo Jaime, se declaraba "harto de
los chantajes españoles".
En medio de esa situación, la embajada española en Buenos Aires tomó cartas en
el asunto. Lo hizo con el mensaje de que reconocía "inquietud" por el futuro de
Aerolíneas.
Sobre la mesa estaba la cuestión de fondo: la necesidad de aportar capital a la
transportadora para hacerla operativa y la resistencia de Marsans a ponerlo.
"Ellos no iban a poner dinero y Aerolíneas lo necesita", sintetizaron anoche
fuentes que siguieron de cerca la negociación.
En esa instancia fue que intervinieron Fernández y Sebastián. Con la bendición
de ambos, el principio de acuerdo quedó asentado. Lo que resta ahora es ponerle
miga. Y poner el dinero. Para ello, los directivos de Marsans -que están
convencidos de que lo recibirán- aprestaban su nuevo viaje a la Argentina.
Quienes trabajan con ellos aseguran: "Tienen ahora el 35 por ciento de algo, y
eso es mejor que el 95 por ciento de nada, que era el riesgo que enfrentaban
ante la imposibilidad real que demostraron de operar la compañía".
Hay quienes confían aquí en que el Gobierno saque adelante a la compañía:
"¡Hombre! Si ellos pueden controlarlo todo: aeropuertos, combustible, tarifas Y
eso es algo que no sucedía con Marsans". El riesgo de fondo es la enorme
incertidumbre del mercado aerocomercial.
Fuente: La Nación.com.ar
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